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Los logros de Donald Trump en 2017: revivió el feminismo, salvó la sátira y revitalizó el periodismo

Nota del editor: Frida Ghitis es columnista de asuntos mundiales de The Miami Herald y World Politics Review, y expro...

Posted: Dec. 21, 2017 10:58 AM
Updated: Dec. 22, 2017 3:33 AM

Nota del editor: Frida Ghitis es columnista de asuntos mundiales de The Miami Herald y World Politics Review, y exproductora y corresponsal de CNN. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas.

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(CNN) - Conforme Estados Unidos se asoma al final del primer año de Donald Trump como presidente, algo en el que todo el país puede estar de acuerdo es que este ha sido un año como ningún otro en la historia de la nación. Si las encuestas son creíbles, la mayoría de nosotros consideramos que la presidencia de Donald Trump es una calamidad en cámara lenta.

Y, sin embargo, no todos los hechos en el último año han sido negativos. La presidencia de Donald Trump ha energizado al país y le ha dado un nuevo tono de seriedad.

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Le ha recordado a Estados Unidos sus prioridades y ha hecho que su gente considere importantes preguntas. Incluso si lo ha hecho involuntariamente, podemos agradecer al presidente Trump por traer algunos cambios emocionantes al país. Aquí están cinco de los mayores logros involuntarios de Donald Trump.

Donald Trump, el presidente número 45 en la historia de Estados Unidos.

Encender el movimiento de las mujeres y una conversación sobre la decencia

Todo comenzó antes de que asumiera el cargo, cuando los votantes escucharon y vieron cómo hablaba con las mujeres y acerca de ellas. Escuchamos a las mujeres que lo acusaron de acoso sexual, vimos cómo menospreciaba a las mujeres en la campaña electoral y vimos que se convirtió en presidente a pesar de todo ello.

El día después de la inauguración, millones de mujeres salieron a las calles de todo el mundo para dejar en claro que ellas no se relajarían ni verían en el estilo de Trump a una nueva normalidad. La marcha de las mujeres se convirtió tal vez en la mayor manifestación de un solo día en la historia de Estados Unidos.

Y eso fue solo el principio. A medida que la reacción contra el sexismo ha continuado,  mujeres valientes han revelado la magnitud del abuso que han experimentado en todas las facetas de la vida. El movimiento #MeToo derribó a algunas de las figuras más destacadas del periodismo, el entretenimiento, la política y otros. Y el tsunami contra el abuso sigue con fuerza.

No es de extrañar que "feminismo" sea la palabra del año y el término más buscado en el diccionario en línea de Merriam-Webster.

LEE: ¿Qué pueden hacer los hombres decentes para responder al #MeToo (#YoTambién)?

No es de extrañar que "The Silence Breakers" (quienes rompieron el silencio y hablaron contra el abuso) sean la Persona del Año de la revista Time.

Y lo mejor está por venir.

Las próximas elecciones deberían traer una ola de mujeres a cargos públicos. Según los informes, la Lista de EMILY, el grupo que ayuda a las mujeres candidatas políticas, dice el año pasado que había escuchado a cerca de 1.000 mujeres interesadas en obtener su apoyo. Este año, el número se disparó a 22.000.

Matar la apatía

La presidencia de Trump ha dado descargas eléctricas al país, creando una sensación de energía y urgencia como no se había visto en Estados Unidos en al menos una generación. Hoy, incluso personas que murmuraban rutinariamente un "odio la política" y no se involucraron, están llenas de pensamientos políticos y siguen las últimas noticias sobre la agenda legislativa de Donald Trump, la investigación de Rusia y asuntos tan oscuros como la brecha entre lo que dice Trump y lo que argumenta su secretario de Estado.

Los estadounidenses han descubierto que la apatía política es un lujo que queda mejor para quienes viven en países que confían en su gobierno.

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El desastroso costo de la apatía se hizo evidente después de las elecciones de 2016, cuando mucha más gente se quedó en casa y no votó por Trump o Clinton. En consecuencia, Estados Unidos se ha vuelto una nación de adictos políticos y votantes disciplinados. Cuando en Alabama votaron en una elección especial, enfrentando al candidato de Trump, Roy Moore, contra el demócrata Doug Jones, la participación superó todas las expectativas. En las recientes elecciones de Virginia, la participación fue la más alta en 20 años para la elección de gobernador.

Planteando la pregunta: ¿qué es lo que realmente hace grande a Estados Unidos?

Tan pronto como asumió el cargo, Trump comenzó a tratar de promulgar la agenda que, según él, haría que Estados Unidos volviera a ser grandioso. Pero para millones de estadounidenses, la agenda y la retórica de su presidente parecían resaltar precisamente lo contrario.

Donald Trump obligó a muchos de los que no se habían planteado la cuestión a considerar qué es exactamente lo que hace grande a Estados Unidos: su búsqueda de ideales como el respeto por el individuo, por la libertad de prensa, por la igualdad; y la noción sagrada del "estado de derecho", según la cual ningún individuo, por poderoso que sea, se mantenga por encima de la ley o ejerza su poder para interferir con la justicia.

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Los ataques de Trump a los medios, a los musulmanes, su terrible fracaso para condenar claramente a los neonazis, su uso repetido de insultos étnicos y su retórica implacable y divisiva nos recordaron las cualidades más importantes de Estados Unidos. Muchos estadounidenses temen que su democracia se vea amenazada y se sienten decididos a defenderla.

Trump nos ayudó a entender la diferencia entre patriotismo y nacionalismo. El patriotismo es amor por el país de uno. Nos obliga a proteger aquellas características que hacen que valga la pena amar, y esforzarnos por acercar al país a sus ideales. El nacionalismo, por otro lado, es lo que Trump predica: es una actitud de superioridad, contaminada con nociones de supremacía étnica y religiosa.

Revitalizar el periodismo

Cuando los historiadores revisen la era de Trump, notarán que Trump engendró una edad de oro del periodismo. Incluso cuando el actual presidente de Estados Unidos declaró la guerra a los medios, poniendo en duda cualquier noticia que consideraba poco favorecedora, llamándola "noticias falsas" ("fake news"), los periodistas serios comenzaron a trabajar con más determinación que nunca.

Claro, los periodistas cometieron errores, y cuando fueron descubiertos, fueron corregidos rápidamente. Eso contrasta fuertemente con la avalancha de mentiras de Trump. Según el conteo de The New York Times, Trump ha contado casi seis veces más falsedades en 10 meses de lo que dijo Barack Obama en ocho años como presidente. Trump logró confundir al público y difuminar la realidad. Pero los medios basados ​​en la realidad contraatacaron con hechos y con informes detallados que llevaron a los estadounidenses a verdades que cambian la historia.

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No solo las cadenas de noticias de televisión sino también los periódicos parecían destinados a morir en la era electrónica. The New York Times y The Washington Post participaron en una guerra de competencia amistosa que benefició al país, logrando grandes denuncias, desde las reuniones múltiples y repetidamente negadas entre los funcionarios de campaña de Trump y las figuras vinculadas al Kremlin hasta las transgresiones sexuales de hombres poderosos.

A medida que Trump siguió atacando a los medios, los estadounidenses acudieron en masa a sus nombres más prestigiosos, pagando voluntariamente por información creíble. The Washington Post vio que las suscripciones digitales se dispararon a más de un millón, y The New York Times superó los 2,5 millones. Ambos fueron incrementos explosivos desde los días previos a Trump.

Revitalizó la sátira

Mientras que Trump hizo a los estadounidenses más serios, también hizo a los comediantes mucho más divertidos. El humor político floreció como nunca antes. Los observadores notaron que el propio presidente casi nunca se ríe a menos que esté en compañía de multitudes adulonas, con su sentido del humor limitado a burlas e insultos.

Pero para los humoristas profesionales, Trump fue un regalo del cielo. Las chistes agridulces propulsaron al despiadado y brillante Stephen Colbert a nuevos niveles de hilaridad, y cuanto más se centraban sus chistes en Donald Trump, más subían sus ratings.

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"Saturday Night Live" también recuperó su ritmo gracias a las bromas de Donald Trump, alcanzando su mayor audiencia en décadas. También estuvo Samantha Bee, dando una voz estruendosa a la furia de las mujeres impulsada por Trump, también obteniendo calificaciones vertiginosas. La gente, por millones, se rió.

Entonces, ves, no todo ha sido malo. Tal vez Vladimir Putin tenga razón cuando dice que Trump ha alcanzado logros importantes. Aunque, esto probablemente no es lo que Putin o lo que Trump tiene en mente cuando afirma falsamente que ha logrado más que cualquiera de sus predecesores.

Es más parecido al comentario de Colbert después de que Roy Moore perdió las elecciones en Alabama, cuando dijo: "Estoy un poco tembloroso... debido a una condición que mi médico llama 'esperanza'".

Estos son al menos cinco logros del gobierno de Trump que pueden brindar a los estadounidenses la misma esperanza.

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